Discurso de Gettysburg, 143 años después
Hace 87 años, nuestros padres dieron a luz, en este continente, una nueva nación concebida en la libertad y dedicada a la proposición de que todas las personas son creadas iguales.
Ahora estamos envueltos en una gran guerra civil, probando si esta nación, o cualquier otra nación así fundada, puede perdurar. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos decidido dedicar una porción de este campo como lugar de descanso final para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera sobrevivir. Es por tanto apropiado y correcto que lo hagamos.
Pero, en un sentido más amplio, no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que pelearon aquí, ya lo consagraron, más allá de nuestras pobres facultades para añadir o quitar. El mundo notará poco, ni mucho tiempo recordará lo que decimos aquí, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí. Más bien nos corresponde a nosotros los vivos dedicarnos aquí a la obra inconclusa que aquellos que aquí pelearon hicieron avanzar tan noblemente. Somos nosotros los que debemos dedicarnos a la gran tarea que tenemos ante nosotros: que tomemos de estos honorables muertos mayor dedicación por la causa a la que dieron su última cuota de devoción, que tomemos la noble resolución de que estos muertos no habrán muerto en vano, que esta nación, protegida por Dios, nacerá de nuevo en libertad, y que este gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no perecerá jamás.
Ahora estamos envueltos en una gran guerra civil, probando si esta nación, o cualquier otra nación así fundada, puede perdurar. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos decidido dedicar una porción de este campo como lugar de descanso final para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera sobrevivir. Es por tanto apropiado y correcto que lo hagamos.
Pero, en un sentido más amplio, no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que pelearon aquí, ya lo consagraron, más allá de nuestras pobres facultades para añadir o quitar. El mundo notará poco, ni mucho tiempo recordará lo que decimos aquí, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí. Más bien nos corresponde a nosotros los vivos dedicarnos aquí a la obra inconclusa que aquellos que aquí pelearon hicieron avanzar tan noblemente. Somos nosotros los que debemos dedicarnos a la gran tarea que tenemos ante nosotros: que tomemos de estos honorables muertos mayor dedicación por la causa a la que dieron su última cuota de devoción, que tomemos la noble resolución de que estos muertos no habrán muerto en vano, que esta nación, protegida por Dios, nacerá de nuevo en libertad, y que este gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no perecerá jamás.
Abraham Lincoln
Gettysburg, Pennsylvania
19 de Noviembre de 1863
traducciónLucas
1 comentario:
gracias lucas por acordarte de mí.
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